Última vez que cambiaron: 2 de noviembre de 2026
En Truki cambias, compras y vendes cosas entre personas, sin comisión. Si hay dinero, se paga en la cita, en persona. Estas son las reglas, escritas para leerse, no para que nadie las firme sin mirarlas.
Tienes que tener 18 años cumplidos. No es una formalidad: aquí la gente queda en la calle con desconocidos y se entrega cosas de valor. Un menor no puede contratar y no debería estar en esa situación.
Para mirar y publicar basta con confirmar el correo. Antes de proponer o de aceptar un cambio hay que verificar la identidad con un documento oficial y una selfie. Una cuenta sin nombre detrás no cambia nada con nadie.
Una persona, una cuenta. Nada de cuentas a nombre de otro ni cuentas nuevas para esquivar un bloqueo.
Una tuya por una suya, o hasta dos tuyas por una suya. También puedes poner dinero de diferencia o comprar directo (punto 4). Lo que se cambia tiene que valer algo parecido. Si lo tuyo vale mucho menos, te lo avisamos antes de mandar la propuesta — pero la decisión de mandarla sigue siendo tuya.
Cosas tuyas, que existen, que tienes en la mano y que puedes entregar. Las fotos tienen que ser de esa cosa, hechas por ti, no sacadas de internet. Si tiene un golpe, un rayón o algo que no funciona, se dice. Quien exagera una vez no cambia dos.
Se pueden publicar coches, camionetas y motos enteros, y también sus piezas y accesorios, como en cualquier tablón de anuncios. Truki solo los pone en contacto: no revisa los papeles, no comprueba que el vehículo esté libre de adeudos o de reporte de robo, y no se hace responsable del vehículo ni del trato. Eso lo revisan y lo firman ustedes dos.
Si algo no está en la lista pero sabes que no debería estar aquí, no lo publiques. Y si tienes duda, pregúntanos antes.
Nara mira la foto de todo lo que se publica, vengas del camino que vengas, y para lo que reconoce de esta lista. No es infalible: mira una foto, no la realidad. Si se equivoca contigo —una llanta apoyada en un coche, por ejemplo— puedes decirlo ahí mismo y seguir. Y si lo que intentas publicar es de lo grave, el intento queda registrado y tu cuenta se pausa hasta que lo revisemos.
Nadie tiene que aguantar nada para cambiar una cosa. En Truki están prohibidos, y se bloquean solos antes de que salgan:
Tolerancia cero. Una amenaza creíble o un contenido sexual con menores de por medio no es una falta: es el final de la cuenta, ese mismo día, y sin discusión. Cuando toque, con las autoridades de por medio.
En Truki puedes cambiar una cosa por otra, cambiar poniendo una diferencia en dinero, o comprar directo. Quien compra no puede ofrecer menos del 70 % del precio que pidió quien vende. Truki no cobra comisión ni toca el dinero.
El dinero se paga solo en la cita, en persona, con la cosa enfrente: en efectivo, o por transferencia que quien cobra mira en su propia app del banco antes de dar su pin. Una captura no es dinero. Con dinero de por medio no se puede mandar por paquetería.
Nadie te va a pedir un depósito, un anticipo ni un apartado antes de verse. Quien te lo pida te está estafando: no se lo mandes y repórtalo desde la propia conversación.
Cómo pagar, según la cantidad:
La transferencia tiene que venir a nombre de la persona verificada. Si viene de otro nombre, puede ser una cuenta robada: no entregues.
Y desconfía de quien quiera sacarte de la app. Aquí las conversaciones quedan guardadas con su fecha; en otro sitio, no.
Truki pone en contacto a dos personas y guarda lo que acuerdan. No tiene las cosas, no las revisa, no las guarda y no responde por ellas. Tampoco cobra ni guarda el dinero de una compra: se paga entre ustedes, en mano. No hay garantía ni devoluciones, porque Truki no está en medio.
Cuando alguien cierra un cambio, lo acepta bajo su riesgo. Eso no es letra pequeña: aparece delante cada vez que cierras un trato, con esas palabras.
Lo que sí hace Truki:
La paquetería es solo para cambios sin dinero. Si hay dinero, se ven en persona y se paga ahí.
Cada quien paga lo que manda. Tú pagas la guía de tu cosa, la otra persona paga la suya. No hay nada que repartir ni que reclamar.
Es la única regla que funciona sin que nadie discuta: en cuanto se intenta repartir —«lo tuyo pesa más», «lo mío va más lejos»— aparece una conversación que nadie quiere tener y el cambio se cae. Si a alguno no le sale a cuenta por lo que cuesta mandarlo, lo honesto es decirlo antes de cerrar, no después.
Y por si hace falta decirlo: ese dinero no pasa por Truki. Se lo pagas a la paquetería, en su mostrador. Nadie de aquí te va a pedir que le deposites un envío.
En cada cambio hay un «¿Algo va mal?»: desde ahí puedes reportar a alguien y bloquearlo. Un reporte se revisa en un máximo de 3 días hábiles (lo grave, antes), y la cuenta reportada puede quedar pausada mientras tanto. Los pasos, qué miramos y cómo pedir que lo revisemos otra vez están en las condiciones. También puedes bloquear a cualquiera sin dar explicaciones: deja de escribirte y deja de verte.
Si prefieres escribirnos, es hola@truki.com.mx. Contestamos.
Y si alguien te amenazó de verdad, eso no lo arregla una app: guarda las capturas y ve a la fiscalía. Nosotros colaboramos con lo que nos pidan por la vía que toque.
Si crees que nos equivocamos contigo, escríbenos. Lo miramos otra vez: un filtro automático se equivoca, y preferimos revisarlo a dejarte fuera.
Truki guarda lo justo para funcionar: tu correo, tu nombre, tu documento de identidad para la verificación, tus cosas y tus conversaciones.
Tu ubicación se guarda redondeada y nunca se le da a nadie: a la otra persona solo le llega a cuántos kilómetros están y un punto a medio camino para poder quedar. Tu dirección exacta no sale de aquí. Por eso los envíos van a sucursal y se recogen con identificación: para que ninguno le dé su casa a un desconocido.
Puedes borrar tu cuenta cuando quieras desde la app. Se va todo: tus cosas, tus fotos, tus conversaciones y tus valoraciones.